martes, 18 de noviembre de 2014

Las Cataratas de Sangre

Una de las más sugestivas maravillas naturales presentes en la Antártida son las Cataratas de Sangre. Desconocida por casi todo el mundo, se trata de una fuente de agua salada que posee un intenso color rojo (sobrecogedoramente parecido al color de la sangre) que ocasionalmente emana del Glaciar Taylor.
Cataratas de Sangre
Una de las más sugestivas maravillas naturales presentes en la Antártida son las Cataratas de Sangre. Desconocida por casi todo el mundo, se trata de una fuente de agua salada que posee un intenso color
rojo (sobrecogedoramente parecido al color de la sangre) que ocasionalmente emana del Glaciar Taylor. Las Cataratas de Sangre es un flujo de óxido de hierro situado en la lengua del glaciar Taylor, en el Valle Taylor, Valles Secos de McMurdo, en Tierra de Victoria, en el este de la Antártida. Este paraje fue descubierto en 1911 por el geólogo australiano Thomas Griffith Taylor, que dio nombre al valle. Los primeros exploradores de la Antártida atribuyeron el color rojo a las algas rojas, pero posteriormente se ha demostrado que este fenómeno se produce por la presencia del óxido de hierro. Los científicos conocen esta cascada, cuyo origen exacto continúa siendo un misterio, desde la década de 1960. Los análisis demuestran que el color rojo que tiñe a las Cataratas de Sangre se debe a la acumulación de óxido de hierro en las sales del agua del glaciar, pero se ignora su procedencia. De hecho, en ningún otro glaciar de agua salada se produce un fenómeno semejante. Este extraño lugar ofrece a los científicos una oportunidad única para estudiar la vida microbiana en condiciones extremas, sin la necesidad de realizar profundas perforaciones en la superficie polar, con el riesgo de contaminación que conlleva el introducirse en un ecosistema frágil e intacto. El estudio de los medios extremos de la Tierra es útil para entender la gama de condiciones a las que la vida puede adaptarse, lo que supone un avance en la búsqueda de vida en el Sistema Solar, y más concretamente en Marte y Europa, la luna de Júpiter completamente cubierta de hielo. La subdivisión de la NASA NASA Astrobiology Institute especula con la posibilidad de que estos astros alberguen ambientes líquidos de agua subglaciales que sean propicios para el desarrollo de formas elementales de vida, ya que por su profundidad estarían más protegidos de la radiación ultravioleta y cósmica existente en la superficie. Los científicos conocen esta cascada, cuyo origen exacto continúa siendo un misterio, desde la década de 1960. Los análisis demuestran que el color rojo que tiñe a las Cataratas de Sangre se debe a la acumulación de óxido de hierro en las sales del agua del glaciar, pero se ignora su procedencia. De hecho, en ningún otro glaciar de agua salada se produce un fenómeno semejante. Una de las teorías que más probabilidades tiene de convertirse en una explicación satisfactoria es la que dice que hace varios millones de años el valle en el que se asienta el Glaciar Taylor fue inundado por el Mar de Ross, como un fiordo. Cuando el clima del planeta cambió, el mar volvió a retirarse, dejando el valle ocupado por un gran lago de agua salada. A medida que el Glaciar Taylor fue avanzando, los depósitos de sal acumulados a lo largo de millones de años debajo de los casi 400 metros de hielo llegaron finalmente hasta el borde del glaciar.



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