martes, 21 de abril de 2015

La flor de la pasión

La Passiflora o como se la conoce vulgarmente la flor de la pasión es el género más importante de la familia Passifloraceae, con unos 360 especies aceptadas, está distribuido principalmente en América tropical y subtropical
ya que solamente 22 especies crecen en el sur de Asia, Australia y Oceanía. Passiflora, nombre dado por Carlos Linneo a este género de plantas, proviene del latín flos passionis que significa literalmente «flor del sufrimiento» o «flor de la pasión» en alusión a la Pasión de Cristo ya que los primeros misioneros en América quisieron ver los instrumentos utilizados durante la Pasión en las diferentes partes que conforman estas flores.
 La familia de las pasifloráceas se encuentra en todo el mundo, excepto en la Antártida. En particular, el género Passiflora está también ausente de África, pese a que muchos otros miembros de la familia se distribuyen en ese continente. Se distribuye en regiones tropicales y subtropicales, desde el nivel del mar hasta altitudes superiores a los 3000 msnm, pero la mayor riqueza de especies se encuentra en regiones templadas y cálidas, desde los 400 hasta los 2000 msnm. Cerca del 90% de las 520 especies del género son oriundas de América.9 Algunas especies se encuentran en China y el sur de Asia, Nueva Guinea, cuatro o más especies en Australia y una sola especie es endémica de Nueva Zelanda.
 Solamente nueve especies son nativas de los Estados Unidos las que se distribuyen desde Ohio, al norte, al oeste hacia California y al sur hasta los Cayos de la Florida. Los Andes de Colombia y Ecuador constituyen el centro de diversidad de Passiflora. Así, en Colombia se han identificado 167 especies, 42 de las cuales producen frutos comestibles y nueve se cultivan comercialmente. Entre ellas hay 59 especies endémicas, las que incluyen 37 con una distribución geográfica muy restringida.
 Las pasionarias tienen una estructura floral única, lo que en la mayoría de los casos requiere de una abeja de gran tamaño para polinizarla con eficacia. En los trópicos americanos, por ejemplo, se montan vigas de madera muy cerca de las plantaciones de maracuyá para alentar a las abejas carpinteras a anidar. El tamaño y la estructura de las flores de otras especies de Passiflora se ha optimizado para la polinización por colibríes ermitaños (especialmente las especies del género Phaethornis), abejorros, avispas y murciélagos, mientras que otras especies son autógamas. El colibrí pico espada (Ensifera ensifera) con su pico alargado enormemente ha coevolucionado con las flores de ciertas pasionarias, tal como P. mixta. Las abejas Anthemurgus passiflorae recogen el polen de la especie P. lutea, pero no polinizan las flores.
 Lo más curioso es su flor, en la que la imaginación popular ve la corona de espinas que le pusieron en la cabeza a Jesús, los tres clavos con que fue fijado en la cruz, las cinco llagas que laceraron su cuerpo y las cuerdas con que lo aprisionaron. Su fruto pequeño como un huevecillo y anaranjado, encierra unas semillas rojizas que se interpretan como las gotas de sangre coagulada que brotaron de las heridas del santo cuerpo.
 Tal vez al ser relacionada con el nombre, erróneamente muchas personas han calificado a la pasionaria como un afrodisíaco; sin embargo esta planta no tiene ningún efecto de estimulación sexual. Todo lo contrario: es un tranquilizante leve y tal vez sea útil para tratar ansiedad, estrés e insomnio. Estudios farmacológicos diversos han revelado que la pasionaria ayuda a aliviar el dolor. Además pueden también matar hongos y bacterias que se puedan desarrollar en una herida. En estudios con animales, las sustancias químicas de la pasionaria dilatan las arterias coronarias, lo que en caso de un ataque al corazón esta hierba puede ayudar a prevenirlo. Sin embargo; el uso de la pasionaria en estos casos debe hacerse solo bajo supervisión médica.
 La pasionaria es una planta trepadora; puede alcanzar los 9 metros de longitud en condiciones climáticas favorables, aunque su período de vida no supera por lo general la década. Su tallo es rígido y leñoso; presenta hojas alternas de gran tamaño, perennes, lisas y trilobuladas, de color verde oscuro. Las raíces, como es habitual en las trepadoras, son superficiales. La flor se presenta individualmente; puede alcanzar los cinco centímetros de diámetro en las variedades silvestres, y hasta el doble en las seleccionadas por su valor ornamental.
Es normalmente blanca, con tintes rosáceos o rojizos en Pasiflora edulis (la bien conocida maracuyá); otras especies presentan colores que van desde el rojo intenso hasta el azul pálido. La flor y hojas de la pasionaria. La apariencia de la flor, similar a una corona de espinas, indujo a los colonizadores españoles a denominarla fruto de la pasión; su estructura pentarradial recibió una interpretación teológica, con los cinco pétalos y cinco sépalos simbolizando a los diez apóstoles (doce, menos Judas Iscariote y Pedro), mientras que los cinco estambres representarían los cinco estigmas.
Finalmente, los tres pistilos corresponderían a los clavos de la cruz. La fruta de la pasionaria es una baya oval o redonda, de entre 4 y 10 cm de diámetro, carnosa y jugosa, recubierta de una cáscara gruesa, cerosa, delicada e incomestible. La pulpa contiene numerosas semillas pequeñas. El color presenta grandes diferencias entre variedades; la más frecuente en los países de origen es amarilla, obtenida de la variedad P. edulis f. flavicarpa pero, por su superior atractivo visual, suele exportarse a los mercados europeos y norteamericanos el fruto de la P. edulis f. edulis, de color rojo, naranja intenso o púrpura.

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